jueves, 7 de julio de 2011

Los dos caminos para encontrar a cristo



«Cristo sigue caminando junto a nosotros 
a través de los senderos de la historia»

¿Cómo es posible encontrar a Jesús? Es un encuentro que tiene lugar en la vida cotidiana, en el tiempo y en el espacio. Cuando Cristo atraviesa una vida, imprime un profundo cambio en la propia historia y en los propios proyectos. Lo mismo les sucedió a los pescadores de Galilea, que más tarde cambiarían la historia de la humanidad, y que al escuchar su palabra en el lago «llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron». Es un cambio radical que no admite titubeos y encamina por una senda llena de dificultades, pero es sumamente liberador. Cuando se cruza con la vida de una persona, Cristo provoca inquietud en su conciencia, lee en su corazón, como sucede con la Samaritana, en especial, hace brotar el arrepentimiento y el amor, como le sucede a Zaqueo, o lo mismo que le sucede a la pecadora arrepentida a la que se le perdonan los pecados "porque mucho ha amado" y a la adúltera a quien, en lugar de juzgarla, le exhorta a llevar una nueva existencia lejos del pecado. La diferencia del cristianismo con las demás religiones está precisamente aquí: es un encuentro con una persona viva, con Jesús. De este modo, el hombre se hace capaz de un verdadero culto, que consiste en la adoración del Padre "en espíritu y en verdad". Las dos sendas maestras pero, la pregunta siguen en pie: ¿cómo es posible encontrarse con Cristo? En primer lugar a Jesús se le puede encontrar a través de su Palabra, el Evangelio. En segundo lugar, «Cristo está presente en la Eucaristía, fuente de amor, de unidad y de salvación».


  ¡No tengáis miedo;
abrid de par en par las puertas a Cristo!       
  
Juan Pablo II


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