El año litúrgico es una admirable escuela para ser cristianos. Los misterios de la salvación que celebramos no son simplemente el recuerdo de algo que sucedió hace muchos siglos. Hay una presencia totalmente actual del mismo hecho salvífico.
"Lo único que celebra la Iglesia es la Pascua de Cristo".
Todos los hechos de la vida del Señor son pascuales, porque van hacia esa
culminación. La santísima Virgen y cada uno de los santos, desde luego, han
vivido en ellos la Pascua, han caminado con Jesús o han participado de su
muerte, por eso participan ahora de su gloria.
A este tiempo que iniciamos se le ha llamado de varios modos, Tiempo
"entre año" o también, y ahora oficialmente, "Tiempo
Ordinario". En Europa se le llegó a llamar "Domingos verdes".
Durante el año litúrgico, el Tiempo Ordinario se da en dos etapas:
Primera Parte: Esta etapa inicia el lunes 12 de enero (después del
Bautismo del Señor) y termina el martes 17 de febrero, justo antes del
Miércoles de Ceniza. Esta etapa comprende 6 semanas. Desde la semana 1 a la 6.
Segunda Parte: Se reanuda el lunes 25 de mayo (después del Domingo de
Pentecostés) y se extiende hasta el sábado 28 de noviembre, víspera del primer
domingo de Adviento. Esta etapa comprende 27 semanas. Desde
la semana 8 hasta la semana 34.
Nota: En 2026, la "semana 7" se omite en el calendario para ajustar los tiempos tras la Pascua, pasando directamente de la sexta semana (antes de Cuaresma) a la octava semana al retomar el tiempo ordinario en mayo.

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