jueves, 8 de enero de 2026

RAÍCES DE NUESTRA FE 20260111



La riqueza de los Padres. En los escritos de los «Santos Padres» encontramos una gran riqueza doctrinal, espiritual, apostólica y cultural. Predicaban y escribían con la mirada puesta en las necesidades de los fieles, que podríamos decir que son las mismas que tenemos en la actualidad; por ello son propuestos como maestros de vida espiritual y apostólica. Constituyen, sobre todo en estos momentos, un ejemplo luminoso de la fuerza del mensaje cristiano, que ha de «inculturarse» en todo tiempo y lugar, sin perder por ello su originalidad. Los Padres de la Iglesia reúnen todos los requisitos para ser considerados testigos cualificados de la Tradición divina inalterada. Resulta impresionante comprobar cómo los Santos Padres supieron fertilizar con el mensaje evangélico la cultura clásica (griega y latina), cómo sentaron las bases para la gran floración de la época medieval. «Si quisiéramos resumir las razones que inducen a estudiar las obras de los Padres, podríamos decir que ellos fueron, después de los Apóstoles, como dijo justamente San Agustín, los sembradores, los regadores, los constructores, los pastores y los alimentadores de la Iglesia, que pudo crecer gracias a su acción vigilante e incansable. Para que la Iglesia continúe creciendo es indispensable conocer a fondo su doctrina y su obra, que se distingue por ser al mismo tiempo pastoral y teológica, catequética y cultural, espiritual y social en un modo excelente y, se puede decir, única con respecto a cuanto ha sucedido en otras épocas de la historia. Es justamente esta unidad orgánica de los varios aspectos de la vida y misión de la Iglesia lo que hace a los Padres tan actuales y fecundos incluso para nosotros» (Instrucción sobre los Padres de la Iglesia en la formación sacerdotal 47).


No hay comentarios:

Publicar un comentario