martes, 13 de enero de 2026

Evangelio del 14 de enero 2025 Marcos 1, 29-39

 



En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.

Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: "Todos te andan buscando". Él les dijo: "Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido". Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

Reflexión

Jesús sana a la suegra de Pedro. El detalle más revelador es que, apenas se siente bien, ella "se puso a servirles". Esto nos enseña que el propósito de ser restaurados por Dios no es el simple bienestar personal, sino recuperar la capacidad de darnos a los demás. La salud y la gracia son herramientas para el servicio.

La Puerta Abierta al Sufrimiento "toda la ciudad se agolpaba a la puerta". Jesús no huye de la multitud ni se encierra; se hace cargo del dolor ajeno. La imagen que generamos refleja precisamente ese contraste: la intimidad del hogar donde sana a una persona, y el horizonte lleno de gente esperando fuera. Jesús es el puente entre la miseria humana y la misericordia divina.

A pesar del éxito y la demanda de la gente, Jesús se retira a un lugar solitario a orar de madrugada. Esta es quizás la lección más importante:

La oración no era para Jesús un escape, sino el lugar donde recordaba quién era y qué debía hacer.

Cuando los discípulos lo encuentran y le dicen "todos te buscan" (incitándolo a quedarse donde ya es famoso), él responde: "Vayamos a otra parte". La oración le da la libertad de no dejarse atrapar por el éxito inmediato y seguir adelante con su misión universal.

Reflexión final: En un mundo que nos pide estar siempre "conectados" y ser productivos, este pasaje nos invita a buscar nuestro propio "lugar solitario" para discernir si lo que hacemos nace del amor o de la simple inercia.

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