domingo, 11 de enero de 2026

Evangelio del 12 de enero 2026 Marcos 1, 14-20

 


Después de que arrestaron a Juan el Bautista, Jesús se fue a Galilea para predicar el Evangelio de Dios, y decía: "Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio".

Caminaba Jesús por la orilla del lago de Galilea, cuando vio a Simón y a su hermano Andrés, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jesús les dijo: "Síganme y haré de ustedes pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca remendando sus redes. Los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre con los trabajadores, se fueron con Jesús.

 

Reflexión

 

Este pasaje nos presenta el inicio del ministerio público de Jesús. Después del arresto de Juan el Bautista, Jesús llega a Galilea proclamando una noticia transformadora: "El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio". Esta declaración no es una simple invitación a la reforma, sino un llamado radical a cambiar nuestra perspectiva y dirección de vida, reconociendo que la soberanía de Dios ya está irrumpiendo en el mundo.

Inmediatamente después, Jesús llama a sus primeros discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan. Lo asombroso de este encuentro es la prontitud con la que responden. Jesús simplemente los invita: "Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres". Y ellos, sin dudar, dejan sus redes, sus barcas y a su padre, para seguirle. Esta respuesta inmediata y desapegada es un poderoso ejemplo de fe y obediencia.

 

La reflexión que nos deja este texto es doble:

 

La Urgencia del Reino: El mensaje de Jesús subraya la inmediatez del reino de Dios. No es algo futuro y distante, sino una realidad presente que nos interpela hoy. ¿Estamos listos para reconocer su cercanía y responder a su llamado al arrepentimiento y la fe?

 

El Llamado a Seguir: La historia de los primeros discípulos nos desafía a considerar qué estamos dispuestos a dejar atrás para seguir a Jesús. Para ellos, fue su medio de vida y sus lazos familiares inmediatos. Para nosotros, puede ser nuestra comodidad, nuestras ambiciones, nuestros miedos o cualquier cosa que nos impida poner a Dios en primer lugar. El llamado a ser "pescadores de hombres" es una invitación a participar activamente en la misión de Jesús, compartiendo la buena nueva con otros.

 

Este pasaje nos invita a una profunda introspección: ¿Estamos escuchando el llamado de Jesús en nuestra propia vida y estamos dispuestos a responder con la misma prontitud y entrega que los primeros discípulos?

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